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Agosto 27, 2019 4 min read

Geriátrico, sénior, anciano, mayor o viejo… estos son algunos de los nombres con los que solemos denominar al felino que traspasa el umbral de los 8 años. Que casi duplique esta edad, con una buena calidad de vida, dependerá de sus cualidades genéticas y de una serie de cuidados específicos. Te los contamos en este artículo.

De la madurez a la ancianidad

Es difícil determinar el momento justo en el que un gato deja de ser maduro para convertirse en mayor.

En general, se establece una franja orientativa, y se considera que

  • Hacia los 8 años los felinos empiezan a entrar en la madurez.
  • Los gatos, genéticamente muy fuertes, que no han sufrido enfermedades importantes y han sido cuidados con esmero durante toda su vida, retrasarían su acceso a la madurez hasta los 10 años.
  • En torno a los 12 años, se considera que los felinos empiezan ya a ser ancianos.

Una vida, cada vez más larga

El dicho popular cuenta que los gatos tienen siete vidas, una metáfora que recoge, sin duda, la habilidad, fortaleza y resistencia de estos animales para salir victoriosos de muchas situaciones peligrosas.

Lo cierto es que los felinos tienen una sola vida, aunque cada vez más larga y satisfactoria, gracias a los avances médicos, farmacológicos y nutricionales.

También la actividad física, una adecuada higiene y el cariño incondicional de su familia humana, son factores que contribuyen a incrementar la longevidad de nuestros mininos.

“Los felinos cada vez viven más tiempo, una media de 16 años, pudiendo llegar a los 20, lo que correspondería a 96 años de los humanos”

10 consejos que debes seguir para cuidar de un gato anciano

Los cuidados específicos son esenciales en la tercera etapa vital de nuestros gatos.

Gracias a ellos, y pese a los achaques propios de la edad, les aseguramos una vejez con la mayor calidad de vida y bienestar posibles.

¡Toma buena nota de los siguientes consejos básicos! 

1. Control Veterinario recurrente (más importante! ⚠️)

Si un gato necesita revisiones periódicas por parte del veterinario, cuando llega “a una cierta edad”, son imprescindibles.

Recuerda que muchos gatos mayores suelen padecer  las “goteras” propias de su edad, que les provocan molestias y dolores diversos.

Debes vigilar!: los felinos aún conservan el atavismo ancestral que los lleva a disimular sus achaques y debilidades, con tal de no llamar la atención de posibles depredadores.

Por esto es tan importante que lo lleves al veterinario, al menos tres veces al año, a fin de revisar su estado de salud general; también para hacerle las analíticas y otras pruebas –radiografía, electrocardiograma, etc.– que el médico considere necesarias para diagnosticar, controlar y tratar sus problemas de salud.

2. Enfermedades y calidad de vida de nuestros gatos

Aunque un gato viva entre algodones, sin carencias de ningún tipo, el paso del tiempo y el deterioro físico son inevitables.

Si convives con un felino geriátrico, es probable que tenga algunos de los trastornos siguientes…

  • Problemas de visión
  • Disminución auditiva
  • Pérdida olfativa
  • Enfermedad periodontal
  • Trastornos renales
  • Artrosis
  • Hipertiroidismo
  • Obesidad
  • Diabetes
  • Cardiopatías
  • Cáncer
  • Trastornos cognitivos

Aprovecha los momentos de las caricias o la higiene para palpar a tu gato, en busca de posibles bultos o alteraciones en su piel.

3. Alivio del dolor

Los felinos conservan al animal salvaje que fue en el pasado; se sienten presa, y como tal, intentan disimular su debilidad para no ser “cazados”.

Pero, ¿cómo saber si a nuestro gato le duele algo, si lo disimula? Sencillamente, por medio de la observación.

Nuestro felino se siente indispuesto cuando vemos que: pierde el apetito, se muestra inactivo, sin ganas de caminar, cambia su comportamiento –falta de atención, agresividad, apatía, etc.–, jadea, parece faltarle el aliento, etc.

Ante cualquiera de estos signos, debemos visitar el médico veterinario.

4. Alimentación adecuada

 Todos los seres vivos precisan de una alimentación adecuada, sobre todo cuando son más vulnerables, lo que suele ocurrir en la vejez.

A estas edades, es aconsejable consultar con el veterinario la dieta más apropiada para nuestro gato, en función de sus características concretas.

Esto en el caso de que tu peludo pueda masticar; si ha perdido los dientes, ofrécele un buen alimento húmedo.

Los productos de venta en tiendas especializadas, además de tener un sabor apetecible para los mayores, contienen la proporción de nutrientes y antioxidantes adecuada para nuestros felinos, a base de proteínas más complejas, libres de granos, sabor salmón o bien con mayor cantidades de omega 3/6.

5. Hábitos higiénicos

Si nuestro gato anciano ha tenido buenos hábitos dentales desde gatito, y se ha familiarizado con el cepillo y la pasta dental, ya tenemos mucho camino ganado.

Sea como sea, debemos procurar a los felinos mayores una higiene rutinaria para evitar trastornos tan frecuentes como la gingivitis o el acúmulo de placa bacteriana.

Como a los gatos les encanta atusarse, si notamos que dejan de hacerlo, es probable que sufran algún problema en la boca que les cause dolor. 

Por otro lado, no olvides limpiar diariamente su bandeja de arena; tiene que estar a la vista del gato. 

6. Hidratación

Respecto a la hidratación, hay que ser especialmente cuidadosos y atentos con nuestros gatos mayores.

Piensa que, de alguna manera, su cuerpo se ha transformado… tiene mermadas sus capacidades físicas y psíquicas… su temperatura corporal cambia… y sigue necesitando una buena hidratación.

Para evitar el peligro de deshidratación, es vital que tenga siempre agua fresca filtrada y limpia a sus disposición.

7. Ejercicio físico moderado

Porque tu gato sea anciano no tiene que abandonar la actividad diaria. Eso sí, tiene que estar adaptada a su edad y circunstancias físicas y mentales.

Puedes estimularlo para que haga ejercicio con la ayuda de algunos juguetes y rascadores.

8. Entorno agradable y seguro

En edades avanzadas, los gatos pueden desorientarse y mostrar ciertas dificultades en sus movimientos por el hogar. También algunas de su limitaciones los hacen más vulnerables a ciertos peligros domésticos.

Para evitar accidentes, procura cerrar todos los huecos por donde tu felino pueda  caerse.

9. Cariño

Aprovecha cualquier momento propicio para acariciarlo y jugar con él. Son momentos únicos, que a tu peludo le reconfortan física y mentalmente.

10. Comprensión

Los gatos ancianos suelen ser remolones y tranquilos, respeta esos momentos en los que tu peludo desea descansar sin que lo molesten.

Si por la noche no para de maullar, intenta calmarlo susurrando su nombre varias veces, es un truco con el que muchos mininos se calman.

 

Recuerda consultar por nuestra consulta geriátrica

 


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