Dinámicas de crecimiento del cachorro en el primer año de vida

La fase de crecimiento en los perros está caracterizada por notables cambios en un arco de tiempo relativamente breve, si lo comparamos con aquel de otras especies animales o del hombre. De un modo particular esto se puede verificar en cachorros de talla grande, en el cual el crecimiento de longitud es verdaderamente sorprendente. Estos cachorros alcanzan su talla final entre los 16 y 18 meses de vida. Desde el nacimiento hasta alcanzar la edad adulta, es posible individualizar cuatro fases fundamentales en la vida de un cachorro:

  1.  El nacimiento, período importantísimo, que comprende las primeras horas de vida del animal;
  2. El amamantamiento, período del cual se tiene el pasaje de la alimentación intra-uterina a la sucesiva del nacimiento. En esta fase, que va desde el nacimiento hasta las primeras 4-7 semanas de vida, es significativa la influencia de la alimentación de la perra durante la gestación y la primera fase del amamantamiento;
  3. El destete, que consiste en el pasaje de la alimentación láctea a la sólida. Un correcto destete lleva a un equilibrio de las funciones digestivas y contribuye al desarrollo del sistema óseo-articular e inmunológico;
  4. El período post-destete, que va desde los 2 a los 12-14 meses de vida, en función a la talla. La alimentación en este período es fundamental para el desarrollo de los huesos y físico. Es decir tiene particular importancia en los seres de talla grande y gigante, por los cuales representa el factor no genético che por lo general influyen en el desarrollo esquelético.(Debraekeleer et al. , 2000).

Satisfacer las exigencias nutricionales del perro en estas fases es esencial para garantizarle un óptimo desarrollo y lograr una correcta talla de adulto. El crecimiento es un proceso que relaciona la interacción entre genética, nutrición y interferencias ambientales. La alimentación debe considerar las necesidades nutricionales de cada uno de los seres, que varían en función de la edad: un cachorro una necesidad nutritiva más elevada de un animal adulto, en cuanto debe desarrollar los huesos, los músculos y los órganos. Una dieta completa y balanceada representa un factor importante para el crecimiento y el desarrollo de un cachorro: el objetivo es crear un perro adulto con óptima salud reduciendo al mínimo el riesgo de obesidad y de enfermedades del desarrollo esquelético.

La lactancia

Después del nacimiento, la madre produce el calostro, una particular secreción mamaria que contiene anticuerpos y otras sustancias inmuno estimuladores que protegen al cachorro recién nacido de infecciones. Estas sustancias protectoras pueden ser absorbidas en el intestino solo en las primeras 24 horas de vida; es entonces muy importante que el cachorro sea amamantado cuanto antes por su madre. La aparición de calostro en las primeras horas de vida tiene influencia positiva en el desarrollo volumétrico del sistema cardio- circulatorio.

Entre las 24 y 72 horas sucesivas al parto, la secreción mamaria se transforma lentamente en leche. En el transcurso de las primeras 3-4 semanas de vida, los cachorros deberían ser alimentados no menos de 4-6 veces al día. Durante el amamantamiento, en promedio un cachorro debería aumentar de 2-4g / por cada kg de peso adulto previsto, en caso contrario deberá ser provisto de un alimento integral o cualquier sustituto de la leche. En cachorros sanos la leche materna es suficiente para el crecimiento regular hasta las cuatro semanas de vida y la integración de sustitutos de leche es necesaria solo en lechigadas excesivamente numerosas es decir la producción láctea debería interrumpirse o reducirse drásticamente.

Posteriormente, la leche materna no está en grado de satisfacer el aumento de la necesidad de nutrientes necesarios para garantizar el normal desarrollo del cachorro. Es entonces necesario efectuar el destete para introducir nuevos alimentos.

El destete

La introducción de los alimentos sólidos, debería comenzar a partir de la III-IV semana de vida , de manera tal de tener suficiente alimento sólido en la V semana, cuando fisiológicamente se registra el descenso de la producción láctea (Debraekeleer et al., 2000).

En esta etapa se introducen los primeros alimentos semisólidos, obtenidos con una pequeña cantidad de agua caliente, de manera a formar una pasta densa, que se le ofrece al cachorro al menos tres veces al día. La cantidad de agua, se va reduciendo progresivamente, hasta completar su eliminación. Los alimentos secos sin agregado de agua pueden ser introducidos desde la VI semana de vida. La mayor parte de los cachorros deja de tomar leche materna llegando a la IIX semana de vida.

En los primeros 6 meses de vida, todos los cachorros crecen rápidamente, no obstante existen significativas diferencias de peso y desarrollo entre las variedades de raza. Estas diferencias ya se advierten en el peso desde el nacimiento y en las dimensiones de la lechigada. Una hembra de Caniche, por ejemplo, da a luz de 1 a 3 cachorros, cada uno de los cuales tiene un peso de aproximadamente el 5% del peso de la madre, la lechigada del Pastor Alemán en cambio cuenta entre 8-12 cachorros, en el cual el peso del cuerpo en el momento del nacimiento es de aproximadamente el 1% del peso de la madre.

Por lo tanto durante la fase de mayor crecimiento y el porcentaje de crecimiento varían significativamente: después de un año el Caniche habrá multiplicado alrededor de 20 veces el propio peso de su nacimiento, mientras que el Pastor Alemán 70 veces.

En general, los perros de talla pequeña y mediana alcanzan casi el 50% de su peso de adulto alrededor de los cuatro meses de vida, mientras que los de talla grande, alrededor de 5.Estas diferencias de crecimiento, implican distintas necesidades nutricionales. El crecimiento de los perros de talla grande debe estar muy controlada. En los primeros 12 meses de vida, en efecto, estos cachorros crecen muy rápido y si el aumento de peso es excesivo, se corre el riesgo de excederse en el peso por consiguiente, el desarrollo de patologías esqueléticas es muy elevado. En esta fase se observa la rápida formación de tejido y el desarrollo de los órganos, que se traducen en una necesidad en aumento de energía y nutrientes.

Necesidades nutricionales

La necesidad energética para un cachorro en la fase de crecimiento, puede ser hasta tres veces superior al de un perro adulto. Los cachorros son muy activos y se desarrollan velozmente por los cuales los principios nutritivos aportados con la dieta, deben garantizar el mantenimiento de la homeostasis (necesidades de mantenimiento) y a la vez de crecimiento (necesidades de crecimiento).

Por lo general, en el transcurso de las primeras semanas sucesivas al destete, cuando el nivel de crecimiento es elevado, los cachorros utilizan el 50% del aporte energético de la ración para el mantenimiento y el 50% para el crecimiento, mientras que en las fases sucesivas, la cantidad de energía utilizada para el mantenimiento aumenta gradualmente, perdiendo así para el crecimiento los principios nutritivos que aportan energía, representados como carbohidratos, lípidos y proteínas, se utilizan sobre todo para satisfacer las necesidades energéticas y sucesivamente están disponibles para las otras funciones metabólicas.

Los carbohidratos ingeridos con la dieta desarrollan esencialmente dos funciones: aportan energía y favorecen el funcionamiento intestinal. De acuerdo a su solubilidad pueden se pueden distinguir en: carbohidratos simples o solubles, como los azúcares solubles y el almidón, y carbohidratos insolubles, como la celulosa. Los carbohidratos solubles representan una fuente energética de bajo costo y en concentración elevada. La fibra en cambio reduce la digestibilidad de la ración y la relativa densidad energética. Su presencia en las comidas puede contribuir al mantenimiento del peso ideal, en cuanto que aumentando el grado de réplica satisfacción gástrica, tiende a reducir la sensación de apetito.

Según los científicos del National Research Council (1985), para garantizar una optima salud para los perros en crecimiento hasta la edad de 4 meses, se aconseja el suministro de comidas en los cuales el 20% de las sustancias secas está representado por carbohidratos.

Los lípidos representan una fuente energética muy concentrada y a la vez aportan ácidos grasos esenciales. Los niveles de la dieta en grasa y fibra son factores determinantes de la densidad energética de la comida. Las grasas aportan, paralelamente al peso, mucha más energía respecto a los carbohidratos y a las proteínas, por lo tanto las raciones muy ricas en lípidos se caracterizan por la elevada densidad energética. 

Es muy importante, en el transcurso del crecimiento, evitar un aporte energético excesivo para prevenir la obesidad, que sobre todo en esta fase puede influenciar de forma negativa en el desarrollo esquelético y morfológico: la sobre carga de las articulaciones y de los huesos aun inmaduros, puede llevar a un comienzo de disturbios esqueléticos, como osteocondorsi y displasia de cadera.

Distintos estudios en efecto han demostrado, excluyendo la influencia genética, que un exceso de peso en cachorros en crecimiento, nos lleva a un significativo aumento en la incidencia de la displasia. 

Los perros en crecimiento necesitan de un aporte diario específico de ácidos grasos esenciales, como el ácido linolénico y el ácido α-linolénico , considerados esenciales porque el perro no posee o carece de enzimas necesarios para sintetizarlos a partir de los ácidos grasos introducidos en la dieta.

Los ácidos grasos esenciales desarrollan numerosas funciones:

  • tiene funciones estructurales en las membranas celulares;
  • son precursores de sustancias como las prostaglandinas, los tromboxanos;
  • mantiene la hidratación y la elasticidad de la piel y del pelo;
  • juegan un rol en la fertilidad.

En particular, el ácido linolénico debe ser absorbido en igual cantidad aproximada a 250mg por kilo de peso. Para lograr tal cantidad se utilizaran preferentemente grasa vegetal o marina, que son más ricos en ácidos linolénico respecto a las grasas de origen animal.

Del mismo modo a la necesidad energética, también la necesidad proteica relativa de un perro en crecimiento es superior respecto al de un perro adulto. Las proteínas son elementos constitutivos fundamentales del organismo, intervienen en el crecimiento y en la reparación de los tejidos.

Durante el crecimiento el mayor requerimiento de proteínas está por lo tanto ligata a la formación de nuevos tejidos y contemporáneamente a un mayor desgaste energético. En el pasado se sostenía que un excesivo aporte proteico podría jugar un rol en el desarrollo de patologías esqueléticas en perros de talla gigante, mientras que actualmente se considera que la adopción de comidas con aportes proteicos hasta el 31% de la sustancia seca no implica ningún riesgo, si los niveles de calcio y energía son apropiados.

Durante el crecimiento también las necesidades de calcio y fósforo son mayores con respecto a los de un perro adulto. Los preparados comerciales contienen un adecuada y en algunos casos una excesiva cantidad de calcio y fósforo, y por consiguiente al no necesitar integrarlo, por el contrario, por lo general carecen de calcio y el fósforo puede ser excesivo en las dietas caseras, especialmente si está formada por de carne y restos de comidas. En casos más graves, el déficit de calcio se comporta insuficiente en la calcificación de los huesos en crecimiento, aumentando el peligro de fracturas; es decir resulta dañino, sobre todo en el esqueleto de perros de talla grande, que tienen ritmos de crecimiento muy elevados.

A la vez que un exceso de calcio es muy dañino, porque tiende a destruir el equilibrio entre formación y destrucción o sea : el hueso no es capaz de crecer normalmente y no puede adaptarse a las nuevas condiciones ambientales. Un exceso de calcio en la alimentación reduce la absorción del fósforo, hierro, zinc, cobre, y puede llevar a la carencia de estos minerales.

También el fósforo cumple una función primordial durante el crecimiento, teniendo un estrecho vínculo con el nivel de calcio en el organismo; una cantidad excesiva de fósforo inhibe, en efecto, la absorción del calcio, reduciendo el calcio presente en la sangre y liberando el presente en los huesos. La dosis de fósforo presente en las comidas debe ser por lo tanto relativa a la cantidad de calcio.

Los alimentos para cachorros deberán contener 0,80% SS de calcio y 0,67SS de fósforo, y la relación calcio-fósforo debería estar comprendido entre 1/1 y 1,8/1. El exceso de calcio debe ser evitado también por el efecto inhibidor que puede tener en la absorción del zinc y de cobre, en el que las necesidades por lo general son más altas entre el cuarto y el sexto mes de vida.

La necesidad del cobre en los seres en crecimiento está comprendido entre el 0,25 y 0,5 mg/kg por peso corporal. El cobre es un oligoelemento indispensable, junto al hierro, para la formación de la hemoglobina y muchos enzimas; también favorece , junto con el zinc , al desarrollo y al posterior mantenimiento de piel y pelo; su carencia rinde entonces la responsabilidad de alteraciones del manto ,y en casos más graves , de anemia normocrómica normocítica.

Los perros alimentados con comidas completas no necesitan una ulterior integración vitamínicas y de minerales; un aporte de sales minerales y vitaminas, especialmente A, E, grupo B, D3 y PP, es en cambio particularmente indicado en seres alimentados con dietas caseras.

Las vitaminas A y E junto a un justo aporte de calcio y zinc, son muy importantes para la protección del sistema inmune. La vitamina D es importante en la regulación del metabolismo del calcio, no debe ser administrada en cantidad excesiva, ya que una sobre dosis altera el equilibrio entre el calcio y fósforo y provoca disturbios en el normal crecimiento de los huesos.

El valor del método de suministro es fundamental para una correcta gestión del crecimiento de los cachorros; ma allá del aspecto cualitativo, de los alimentos utilizados, no hay que dejar de lado el aspecto cuantitativo. Por lo general se aconseja suministrar cantidades definidas de alimento (Debraekeleer et al . , 2000), en cuanto respecta a un mejor control de peso corporal y del porcentaje de crecimiento; mientras la administración a voluntad se recomienda solo para perros extremadamente flacos (Body Condition Score 1 ó 2).

Utilizando la escala de 9 puntos propuesta por Laflamme et al. , 1994 o con dificultad para mantener el adecuado peso corporal.

Es importante que, en relación a la tipología del alimento, de modo particular si se utiliza una comida seca, el perro tenga siempre disponible abundante cantidad de agua. El agua constituye aproximadamente el 56% del peso corporal de un perro adulto y representa el elemento más importante de todos en cuanto a su privación es más dañina de la carencia de otros nutrientes. La absorción total de agua, tomada por el animal con las comidas, está influenciado por varios factores como el ambiente, estado fisiológico, actividad, composición química del alimento.

Durante el crecimiento es por lo tanto importante que el perro reciba una específica cantidad de comida, que puede ser administrada de dos a cuatro comidas por día. (Debraekeleer et al, 2000; NRC, 2006) alimento apropiado desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo es condición fundamental para evitar riesgos ligados al crecimiento rápido, sobre todo en perros que pertenecen a determinadas razas.

Debraekeleer et al., (2000) han indicado las siguientes características químico-nutricional como óptimos para el crecimiento de los cachorros.

  • 15-30 % proteínas (de alta calidad, sobre todo de origen animal)
  • 10-20% lípidos;
  • ≤ 5 % celulosa cruda;
  •  0,50 - 1,00 % calcio;
  •  0,40 – 0,90 % fósforo;
  • 0,20 – 0,40 % sodio;
  •  0,3 – 0,6 % cloro;
  • 3,5 -4,5 kcal /EM/g.
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