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Junio 19, 2019 2 min read

  • ¿Qué es el virus de Leucemia Felina?

El virus de la leucemia felina – ViLeF fue identificado hace más de 50 años como una de las posibles causas de linfosarcomas en los gatos. Los científicos creen que el virus fue transmitido por las ratas, convirtiéndose en un virus felino. Este tipo de oncovirus está asociado tanto a enfermedades neoplásicas como a no neoplásicas.  

El virus se encuentra en los líquidos corporales de los gatos que han sido infectados, en especial en la orina y la saliva. Su trasmisión se da mediante el contacto entre los gatos, al compartir el comedero o en las peleas. En los cachorros, el contagio se puede dar a través de la lactancia de la madre infectada o producirse durante el embarazo.

El virus se multiplica con rapidez en el organismo del gato infectado. Existe la probabilidad que el propio sistema inmunológico del felino logre eliminar el virus por completo, pero va a depender de la salud corporal del gato y de la fortaleza de sus defensas. De lo contrario, los síntomas empiezan a aparecer al poco tiempo, en especial en los gatitos jóvenes.

  • Síntomas y tratamiento de la leucemia felina

Un gato infectado por el virus de la leucemia puede presentar síntomas muy poco específicos; sin embargo, los más comunes son la pérdida del apetito, disminución del peso corporal, anemia, fiebre, letargo, diarrea y vómitos constantes. Además, suele presentar infecciones de las vías respiratorias altas y una deformación de su pelaje.

La coincidencia de los síntomas con otro tipo de patologías dificulta su correcto diagnóstico, por lo quees preciso que el gato sea evaluado por un veterinario. Las infecciones por virus de leucemia pueden ser detectadas con análisis de laboratorio específicos para estos casos.   

Aunque no existe un tratamiento eficaz contra el virus de la leucemia felina, las acciones están enfocadas en dos métodos de terapia antiretroviral, a través de la ingesta de fármacos para controlar la replicación del virus y de drogas inmunomoduladoras a fin de potenciar la respuesta inmune y siempre indicadas por un equipo oncológico experto.   

El veterinario también dirige sus esfuerzos hacia el control de las enfermedades secundarias que suelen acompañar la presencia del virus de la leucemia felina.

La mejor manera de controlar la proliferación del virus y mantener protegida a nuestra mascota es evitar que entre en contacto con gatos infectados; además, el control periódico en el consultorio veterinario es fundamental para el cuidado de los felinos.

El especialista determinará la pauta de vacunas que se deberá seguir para prevenir la leucemia felina, tomando en cuenta que antes de realizar la vacunación se haya efectuado un testeo antigénico de la enfermedad.


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