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Septiembre 14, 2019 2 min read

DAPP (Hipersensibilidad a la picadura de pulga canina)

Es una de las alergias más comunes en los perros y no está relacionada con ninguna raza ni sexo.

Si bien los perros predispuestos a esta alergia en zonas endémicas muestran síntomas sobre los 5 años, la sintomatología puede aparecer a cualquier edad.

El síntoma característico es el desarrollo de una dermatitis papular pruriginosa que afecta sobre todo la zona de las ancas, tórax dorsal y flancos, la cola y zona perineal. El picor suele ser muy intenso en la zona caudal y la cola, siendo la saliva de la pulga que contiene numerosos alérgenos la desencadenante de la respuesta inflamatoria por parte del animal.

Esta situación puede llevar a que el perro se rasque esa  zona con frecuencia, pudiendo desarrollar un dermatitis piotraumática (inflamación e infección de la piel por bacterias o levaduras). Las lesiones se pueden desarrollar en muy poco tiempo. Debido al traumatismo repetido y  la prolongación en el tiempo se producen escoriaciones, costras, hiperpigmentación y liquenificación.

Se debe diferenciar de otras enfermedades que produzcan prurito, como la Dermatitis Atópica, Alergia alimentaria y reacción a fármacos entre otras.

El diagnóstico final se basa en la historia, signos clínicos y respuesta al tratamiento. La presencia de pulgas o sus heces, puede ayudar en el diagnóstico.

Se pueden hacer pruebas intradérmicas para apoyar el diagnóstico, aunque un resultado negativo no descarta el diagnóstico.

El tratamiento se basa en la eliminación de la pulga del animal y del medio ambiente y el tratamiento de las complicaciones secundarias. Los tratamientos antipulgas son variados y los mismos se deben adecuar a cada animal. Existen presentaciones en spot on, collares, de acción sistémica y shampoo.

 


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