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Linfadenomegalia y masas en un gato geriátrico

Linfadenomegalia y masas en un gato geriátrico: cuando la citología no entrega el diagnóstico definitivo

Un gato geriátrico fue evaluado en Clínica Veterinaria Chicureo por aumentos de volumen cervicales de crecimiento progresivo, pérdida de peso, hiporexia y signos de dolor al alimentarse. La evaluación reveló compromiso de múltiples linfonodos y lesiones en otros órganos. Una primera citología informó linfadenitis granulomatosa, abriendo un desafío diagnóstico entre enfermedad inflamatoria/infecciosa y neoplasia.

Este caso muestra por qué, en medicina felina, un resultado citológico debe interpretarse junto con la distribución de las lesiones, su evolución, las imágenes y, cuando corresponde, histopatología y pruebas moleculares.

Puntos clave

  • Una masa o linfonodo aumentado en un gato no equivale automáticamente a cáncer.

  • La linfadenitis granulomatosa describe un patrón inflamatorio y no identifica necesariamente su causa.

  • Las infecciones por micobacterias forman parte de los diagnósticos diferenciales de lesiones granulomatosas felinas.

  • El linfoma también puede producir linfadenomegalia y compromiso de múltiples órganos.

  • La ecografía permite identificar la distribución de las lesiones y seleccionar estructuras para obtener muestras.

  • Cuando citología, imágenes y evolución clínica no entregan una respuesta concluyente, puede ser necesario avanzar hacia biopsia, histopatología y pruebas moleculares.

  • En este caso, el diagnóstico definitivo se encontraba todavía en estudio.

Caso clínico anonimizado: Clínica Veterinaria Chicureo
Revisión médica: Dr Exequiel Ortiz.
Última revisión: septiembre de 2026


¿Cómo comenzó el caso?

El paciente, un gato geriátrico, fue llevado a consulta después de que sus tutores observaran aumentos de volumen en la región cervical que habían crecido progresivamente durante aproximadamente dos meses.

Durante las semanas siguientes aparecieron además cambios sistémicos importantes:

  • Disminución progresiva del apetito.

  • Pérdida de peso y masa muscular.

  • Menor actividad.

  • Vómitos de contenido biliar.

  • Menor consumo de agua.

  • Cambios en eliminación de orina y deposiciones.

  • Vocalizaciones aparentemente asociadas a dolor.

  • Molestia al intentar alimentarse.

En el examen físico se identificaron aumentos de volumen cervicales/preescapulares y linfonodos submandibulares y retrofaríngeos aumentados.

La combinación de crecimiento progresivo de las lesiones + condición corporal disminuida + signos sistémicos justificó hospitalización, estabilización y una investigación diagnóstica más amplia.


¿Qué diagnósticos se consideraron inicialmente?

Frente a una masa cervical y linfadenomegalia en un gato geriátrico existen diferentes diagnósticos diferenciales.

En este paciente, inicialmente se consideraron procesos neoplásicos como:

  • Sarcoma de tejidos blandos.

  • Linfoma.

  • Carcinoma.

Sin embargo, el diagnóstico diferencial evolucionaría significativamente después de obtener nuevas muestras.

Este es uno de los aspectos más relevantes del caso: los diagnósticos diferenciales no son diagnósticos definitivos.

Son hipótesis que deben aumentar o disminuir en probabilidad a medida que aparece nueva evidencia.


¿Qué mostró el estudio por imágenes?

La ecografía cervical identificó linfadenomegalia mandibular y retrofaríngea, además de nódulos cervicales considerados sospechosos.

También se identificó aumento de tamaño de un linfonodo preescapular.

La evaluación ecográfica abdominal agregó información particularmente relevante: se observaron alteraciones perirrenales y múltiples lesiones hipoecoicas esplénicas.

En estudios posteriores, la ecografía describió:

  • Múltiples masas esplénicas hipoecoicas.

  • Renomegalia bilateral severa.

  • Un halo cortical renal hipoecoico y vascularizado.

  • Linfadenomegalia abdominal.

  • Hepatomegalia.

  • Alteraciones gastrointestinales.

  • Pequeña cantidad de líquido libre.

Desde el punto de vista ecográfico, algunos de estos cambios fueron considerados sospechosos de infiltración por células redondas o enfermedad neoplásica.

Sin embargo, una imagen compatible con neoplasia no constituye por sí misma un diagnóstico histológico.


¿Qué significa una linfadenitis granulomatosa?

La primera citología disponible informó:

Linfadenitis granulomatosa.

Este resultado fue determinante para ampliar nuevamente los diagnósticos diferenciales.

La inflamación granulomatosa se caracteriza por una respuesta inflamatoria en la que tienen un papel importante los macrófagos. Puede aparecer frente a diferentes estímulos y el patrón citológico por sí mismo no siempre permite identificar la causa.

En gatos, determinadas infecciones —incluidas las producidas por especies de Mycobacterium— pueden generar inflamación granulomatosa o piogranulomatosa y linfadenopatía. Las guías ABCD sobre micobacteriosis felina recomiendan que, cuando existe sospecha de este tipo de infección, se considere histología, tinciones para bacterias ácido-alcohol resistentes, cultivo y PCR según el caso.

Por esta razón, después del resultado citológico se incorporó micobacteriosis dentro de los diagnósticos diferenciales del paciente.


¿Una citología negativa para bacterias descartaría Mycobacterium?

No necesariamente.

Este es un punto clínicamente importante.

Las infecciones micobacterianas felinas pueden ser paucibacilares, es decir, contener cantidades muy pequeñas de microorganismos detectables en las muestras.

Las guías ABCD señalan que una citología negativa no excluye infección por micobacterias. Cuando existe inflamación granulomatosa compatible, pueden ser necesarias biopsia, histopatología, tinciones específicas, cultivo y PCR para avanzar hacia la identificación del agente.

Por lo tanto:

linfadenitis granulomatosa ≠ micobacteriosis confirmada

pero también:

no observar micobacterias inicialmente ≠ micobacteriosis descartada.


¿Por qué también se consideró linfoma?

La evolución por imágenes mantuvo abierta una segunda hipótesis relevante: una enfermedad linfoproliferativa como el linfoma.

El paciente presentaba compromiso de múltiples linfonodos y alteraciones ecográficas en bazo, riñones y otros tejidos.

La distribución multicéntrica de las lesiones hizo razonable mantener una enfermedad sistémica dentro de los diferenciales, pero no permite por sí sola concluir que se trate de linfoma.

La literatura veterinaria señala que la sospecha clínica de linfoma debe confirmarse mediante evaluación citológica o histopatológica antes de considerarlo un diagnóstico establecido.

En determinados linfomas de células pequeñas, además, la evaluación puede ser especialmente compleja porque poblaciones de linfocitos pequeños pueden resultar difíciles de distinguir de procesos inflamatorios únicamente mediante determinadas muestras citológicas. En contextos específicos, la histopatología y pruebas complementarias pueden ser necesarias para establecer el diagnóstico.


¿Por qué se decidió realizar una biopsia?

El caso había llegado a un punto diagnóstico complejo:

Citología: inflamación granulomatosa.

Ecografía: múltiples lesiones sospechosas de infiltración/neoplasia.

Evolución: compromiso progresivo de diferentes estructuras.

Ante esta discordancia, se decidió avanzar hacia la obtención de tejido.

Se extirpó un linfonodo preescapular para enviarlo a histopatología y PCR para Mycobacterium, mientras se continuaba evaluando la posibilidad de un proceso linfoproliferativo.

Esta decisión ilustra una diferencia fundamental:

Citología

Estudia las características de células individuales obtenidas mediante aspiración u otros métodos.

Histopatología

Permite analizar las células dentro de la arquitectura del tejido.

Dependiendo de la enfermedad investigada, esa arquitectura puede entregar información que una muestra citológica no puede proporcionar.


¿Qué papel tenía la PCR para Mycobacterium?

Cuando existe una sospecha fundada de infección micobacteriana, la PCR puede ayudar a detectar material genético del microorganismo.

Las guías sobre micobacteriosis felina señalan que la identificación de la especie es relevante porque puede influir en tratamiento, pronóstico y evaluación del potencial riesgo zoonótico.

El cultivo también puede ser útil, aunque algunas especies de Mycobacterium presentan crecimiento lento y existen limitaciones diagnósticas.

Por esta razón, la investigación puede requerir la combinación de:

histopatología + tinciones especiales + PCR + cultivo, dependiendo de las muestras disponibles y de la sospecha clínica.


¿Qué mostró la radiografía de tórax?

Como parte del estudio se realizó una radiografía torácica.

El registro clínico disponible informa ausencia de nódulos o masas torácicas visibles.

Este resultado aporta información al proceso de estadificación, pero no resuelve por sí mismo la naturaleza de las lesiones encontradas en otras localizaciones.

Un estudio de extensión debe interpretarse como la suma de diferentes herramientas diagnósticas.


¿Cómo evolucionó clínicamente el paciente?

A pesar de la complejidad diagnóstica, durante los controles posteriores se documentó una mejoría clínica.

El paciente comenzó a comer con mayor interés, aumentó aproximadamente 200 gramos de peso y se encontraba con buen ánimo tanto en el hogar como durante la consulta.

Posteriormente fue sometido a la extirpación del linfonodo preescapular para estudio.

En el alta postoperatoria se encontraba comiendo y sin dolor clínicamente evidente, mientras se esperaba el resultado prioritario de la biopsia.

La mejoría clínica, sin embargo, no permite distinguir por sí sola entre una enfermedad infecciosa, inflamatoria o neoplásica.


¿Cuál fue finalmente el diagnóstico?

En los antecedentes disponibles para elaborar este artículo, todavía no existe un resultado definitivo de histopatología/PCR que permita establecerlo.

La citología identificó inflamación granulomatosa.

Posteriormente, la evolución ecográfica aumentó la sospecha clínica de una enfermedad linfoproliferativa y el equipo tratante consideró específicamente linfoma de células pequeñas entre sus principales diagnósticos diferenciales.

Paralelamente, la micobacteriosis continuaba siendo investigada mediante biopsia y PCR.

Por este motivo, presentar este caso públicamente como “linfoma felino” o “micobacteriosis felina” sería prematuro.

El diagnóstico debía continuar construyéndose a partir de los resultados pendientes.


¿Qué aprendimos de este caso?

Este caso clínico de Clínica Veterinaria Chicureo muestra algo particularmente importante en medicina:

diagnosticar no siempre significa encontrar inmediatamente una única respuesta.

El paciente comenzó con una masa cervical.

Después se identificó linfadenomegalia en diferentes localizaciones.

La ecografía mostró compromiso de otros órganos.

La citología reveló inflamación granulomatosa.

Ese resultado abrió la posibilidad de una enfermedad infecciosa como micobacteriosis.

La evolución de las imágenes mantuvo simultáneamente una enfermedad neoplásica —incluido linfoma— entre los diagnósticos diferenciales.

Y finalmente fue necesario obtener tejido para histopatología y PCR.

Cada examen modificó la interpretación del anterior.

Ese proceso representa una parte fundamental del razonamiento clínico: formular hipótesis, obtener evidencia, reevaluarlas y reconocer cuándo la información disponible todavía no permite cerrar un diagnóstico.


Preguntas frecuentes sobre linfonodos aumentados en gatos

¿Un linfonodo aumentado significa que mi gato tiene cáncer?

No. Los linfonodos pueden aumentar de tamaño por diferentes procesos, incluidos inflamación, infección y neoplasia. Es necesario investigar la causa.

¿Qué significa linfadenitis granulomatosa?

Describe un determinado patrón de inflamación del linfonodo. No identifica automáticamente el agente o enfermedad responsable y puede requerir estudios adicionales.

¿La micobacteriosis puede producir linfonodos aumentados en gatos?

Sí. Diferentes infecciones por Mycobacterium pueden asociarse a linfadenopatía y lesiones granulomatosas. La confirmación puede requerir histopatología, tinciones específicas, cultivo y/o PCR.

¿Cómo se diagnostica el linfoma en un gato?

La evaluación puede incluir citología y/o histopatología del tejido afectado, además de estudios complementarios para determinar la distribución de la enfermedad. La estrategia depende de la presentación clínica.

¿Por qué hacer una biopsia si ya se realizó una citología?

Porque ambas técnicas entregan información diferente. Cuando la citología no establece una causa definitiva o existe discordancia con los hallazgos clínicos y de imágenes, la arquitectura tisular obtenida mediante biopsia puede aportar información diagnóstica adicional.


Casos clínicos de Clínica Veterinaria Chicureo

En Clínica Veterinaria Chicureo documentamos casos clínicos con fines educativos, mostrando cómo diferentes áreas —medicina interna, diagnóstico por imágenes, laboratorio, cirugía y otras especialidades— pueden integrarse durante la investigación de pacientes complejos.

Los datos que podrían permitir identificar al paciente o sus tutores son omitidos o modificados.

Si tu gato presenta un aumento de volumen, pérdida de peso, disminución persistente del apetito, dolor u otros cambios de comportamiento, consulta con un médico veterinario para determinar qué evaluación necesita.


Revisión médica y bibliografía

Caso clínico: Clínica Veterinaria Chicureo
Revisado por: Dr Exequiel Ortiz.
Última revisión: septiembre de 2026

Bibliografía

  1. Gunn-Moore DA, et al. Mycobacterioses in Cats: ABCD guidelines on prevention and management. Journal of Feline Medicine and Surgery.

  2. Gunn-Moore DA, et al. Mycobacterial Disease in a Population of 339 Cats in Great Britain: Histopathology, treatment and outcome. Journal of Feline Medicine and Surgery.

  3. Vail DM. What is New on Feline Lymphoma? Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice.

  4. Stein TJ, et al. Outcome and toxicity assessment of feline small cell lymphoma: 56 cases. Veterinary Medicine and Science.

  5. Marsilio S, et al. ACVIM consensus statement guidelines on diagnosing and distinguishing low-grade neoplastic from inflammatory lymphocytic chronic enteropathies in cats. Journal of Veterinary Internal Medicine.

Este artículo describe un caso clínico individual con fines educativos. Los antecedentes identificatorios han sido omitidos. El contenido no reemplaza una evaluación veterinaria y no debe utilizarse para diagnosticar a otros pacientes.

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